LA ESTRELLA MAGICA

Anochecía, y lo hacía tristemente; oscureciéndose todo progresivamente cómo lo habían hecho todos sus alegres anhelos. Aquellas, sus inocentes fantasías, que cómo antes el acné florecía en ella, y cómo en un campo en primavera, las pequeñas mariposas del primer beso, del primer amor, y las de todas las primeras experiencias e ilusiones que tuvo, pulularon en derredor y alrededor de su pequeña persona por su pequeña habitación, mientras ahora sólo eran meros despojos de su fría y triste realidad. Los años de juventud habían pasado tan veloces, que aunque no hubiera llegado el tiempo de considerarse vieja, sí reconocía que ya no era la niña preciosa que podía con todo... y por eso, ahora, apoyada en el quicio de la ventana pensaba que nunca se había sentido tan perdida e indecisa. Con los sueños deshechos por el tiempo cómo velas consumidas, parecía que el latido de sus pasiones se había parado cómo un viejo reloj al que nadie daba cuerda por pura desgana. Y por mucho que pensaba, ahora, no sabia que hacer con su vida.
Mirando al negro horizonte, prometedoramente más negro, razonó que lo más triste de todo no era haber vivido arañando tanto la experiencia con todos sus sentidos. No, vivir apasionadamente estaba bien aunque a veces concluyeran episodios de su vida cómo grandes tragedias. Lo verdaderamente triste, sin embargo, era haber dejado de creer en la magia. Aquella magia que daba una mayor conciencia de vida a su realidad, y que llenándola de mágicas esperanzas le ayudó en todos sus sueños y proyectos. Una magia que en su madurez había abandonado. La había dejado olvidada en el baúl de los recuerdos, junto a los juguetes de su niñez y las rosadas lentes a través de las cuales había mirado el mundo.
Posando su mirada en aquel cielo oscuro de escasas estrellas, a cual de ellas más tristes y lejanas, entre estas un precioso y brillante astro apareció rodando en círculos por un vasto espacio de aquel firmamento de bohemia y fría oscuridad. Persiguiendo con sus ojos el vuelo de aquel errante punto plateado en la distancia apenas pudo saber en qué momento el astro bajó del cielo dirigiéndose hacia ella. Era una esfera de luz blanca que se acercaba cada vez más a su ventana, y cuando la tuvo delante pudo ver que se disolvía en polvo de agua brillante, y bajo aquél rocío de luz emergió un misterioso personaje que había elegido mostrarse Él era un mago que le sonreía mientras flotaba en el aire cómo una mágica y hermosa visión. Este hombre era para ella el objeto manifiesto de todos sus frustrados y ocultos deseos. Todo lo que ella veía en él era por lo que siempre había suspirado en sueños.
El mago se colocó a su lado, y casi le cortó la respiración de la emoción a la muchacha. Sin atravesar el marco de la ventana éste puso su mano sobre la de ella, y se la apretó para animarla. Luego tomó su muñeca y le habló con la voz masculina más hermosa que hubiera oído nunca:
-Te voy a dar una estrella fugaz atada a una cuerda para que puedas tener todo lo que deseas. Pero hasta que no descubras su secreto no volverás a verme ni tampoco podrás deshacerte de ella...- dijo el mago, y con estas palabras desapareció. En el lugar de la mano del mago sobre su muñeca, vio la joven que tenía una cuerda ligada a esta, y cual globo flotando en el extremo de una cuerda, lo que flotaba era una pequeña estrella; brillante, blanca, y prometedoramente mágica. La muchacha, totalmente desconcertada, se abrazó a la estrella, que lejos de quemarla, le dio aliento y energía. Esta sería su bendita maldición desde esta noche.
Cada día la estrella le ayudaba a conseguir todo lo que se proponía, tirando de ella, trasmitiéndole energía con la promesa de revelarle después su secreto, pero al anochecer, de nuevo sola en su cuarto seguía con la estrella colgada de su brazo. Y por la noche lloraba en la cama abrazada a la pequeña estrella que seguía atada a su muñeca, que mientras así siguiera, no permitiría volver al mago. Día a día se sentía más realizada. Se sentía a veces tan sobrada al conseguir con frecuencia mucho más de lo que ambicionaba, que esto llegó a afectarla... y le hizo sentirse más, y más culpable de su situación. Aunque todo íba bien, el no poder descubrir el secreto la aterraba, pues sabía que la estrella era el mago, y este al darle generosamente la estrella fugaz también se había hecho prisionero de la egoísta debilidad de ella. Así que decidió que aquella sería la última noche que dormiría abrazada a su estrella, y al día siguiente dedicó la jornada a desatar todos los nudos de su muñeca. Cuando lo hizo, magna fue su desilusión, al ver que la estrella no volvió a ser un mago sino que se marchó fugaz por la ventana, escapando de ella para siempre. Voló por el cielo rodando hacia un firmamento oscuro, libre y fresco. Y luego desapareció en la infinita negrura de la que vino.
No lloró pues sabía que aún no había demostrado a nadie que conocía el secreto. Al día siguiente sin la estrella consiguió llevar a cabo todo lo que quiso. E intentó las tareas más dificiles para no pensar en el mago. Cuando volvió la noche ni siquiera se asomó a la ventana pues de alguna manera tampoco creía que volviera, y así fue, la estrella no apareció esa noche. Se durmió y en sueños fue pensando vagamente lo muy satisfecha que estaba de que el mago tuviera su merecida libertad. Lo de menos era que aún conseguía vivir sus sueños sin la estrella fugaz. La vida soñadora de la mujer siguió brillando sin la estrella hasta que un día le paró un hombre de aspecto cansado y desilusionado.
-Te he observado desde hace tiempo. ¿No te cansas de soñar? ¿De dónde sacas la fuerza?- quiso saber él. -Te voy a dar una estrella....-empezó a decir ella con una sonrisa mientras flotaba en la ventana de la esperanza, cual maga de las estrellas.
Y mucho tiempo después, cuando ella fue liberada por su aprendiz, se reunió en el cielo con su maestro, y ambas estrellas fugaces conspiraron para seguir hablando de la fuerza de voluntad a todos los hombres que todavía no dominaran la magia. Pues la magia no era otra cosa que soñar en color, viviendo.

QUIERO DAR LAS GRACIAS A JUEGOSSEXUALES POR SU AYUDA EN EL COMIENZO DE ESTE CUENTO Y A MI QUERIDISIMO AMIGO DARK-GLAM QUE GRACIAS A QUE ES UN MAGO DE LAS LETRAS JUNTOS PUDIMOS RELATARLO Y QUEDO ASI DE BONITO , Y COMO NO GRACIASA TODOS VOSOTROS POR LEERME,MIL BESOS.
















carlos ene eme dijo
Lucero lindo, mucho más que la estrella de la protagonista, que palidece avergonzada ante la belleza que transmiten tus ojos:
¿De verdad que lo has escrito tú, que es obra tuya? Es fantástico, la historia, el estilo y la calidad narrativa. Es bonito, emocionante, sorprendente, es la estrella que nos guía y nos muestra el camino, hasta que ya somos capaces de caminar solos. Y lo de que la magia no es más que la vida, pero una vida en color, un sueño hecho realidad. Precioso.
Un gran beso, me has dejado muy muy sorprendido. Y encantado.
Carlos.
6 Enero 2008 | 11:48 PM